viernes, 19 de diciembre de 2008

La tormenta

Comenzó el viernes cerca de las dos. Una ventisca de motas blancas que caían como diminutos cristales fue cobrando fuerza. Al principio parecía que llovía diamiantes, pero después, al irse acumulando en la acera, en la carrocería de los coches, en los techos, los árboles y los arbustos, un fina capa de algodón helado lo iba envolviendo todo. Hoy, 24 horas después, sigue nevando y hay 10 pulgadas de nieve acumulada. La nieve es limpia y pura, cuando está intacta, y genera esa sensación de perfección cuando está inmaculada. Pero es sucia y traicionera, cuando se ha convertido en lodo por el paso de los coches, las maquinas que la retiran de las calles o cuando el paso de las personas, de los animales o del agua, la va tornando entre amarilla y negra.
De no haber visto nunca nevar, ahora me harto. Descubro, también, porque la gente intenta ignorarla y hacer, quizá de manera más limitada, su vida diaria. La nieve impone un encierro contra el que quiere uno revelarse. Caminar en ella es agotadora, pero cuántas cosas posibilita: he visto personas esquiando en la calle y en los parques. A los chicos deslizarse sobre grandes cojinetes inflados -como los que se usan para el mar o las albercas- o sobre grandes escudos de plástico que se transforman en trineos.
Afuera sigue nevando y yo he descubierto un mondo completamente distinto.

A perfect definition of myself

I’M a runt of Generation X, which means 1) I’m supposed to define myself entirely through ironic references to pop culture, and 2) as a member of the last generation to come of age in an era of only three TV networks, I assume everyone will understand when I drop a quote from “Scooby-Doo” or “The A-Team.”

Tomado del New York Time

sábado, 13 de diciembre de 2008

Ozzy Osbourne

Alguna vez se llamó John Michael Osbourne, pero un día se convirtió en el inusual símbolo de toda una cultura.
La transformación llevó tiempo; varios años. Y el camino seguido fue extraño. Fue un viaje en la geografía, de Gran Bretaña a Estados Unidos, pero sobre todo de un lugar en el espacio simbólico a otro.
De ser una de las leyendas negras del rock de los setentas como vocalista con Black Sabbat, Ozzy Osbourne pasó a ser -después de una larga y serpenteante carrera como cantante solitario y de nuevo con la banda- el disfuncional padre de la nueva familia televisiva americana.
El programa Los Osbourne, un reality show de MTV que retrataba la vida cotidiana de la familia de Ozzy -pues el extremo de la contracultura, lo supimos gracias a MTV, tiene también hijos y esposa, y una casa de la cual ocuparse- le dió un nuevo lugar. Osbourne es desde entonces, la imagen viva de un padre meramado y discapacitado, limitado en sus funciones y en su cariño, pero finalmente objeto de admiración y amor, que es como son concebidos los padres después de Los Simpson.
Hoy Ozzy aparece en dos anuncios de televisión en Estados Unidos. En el primero, donde promociona un teléfono celular de Samsung, su dificultad para hablar revela el carácter indispensable del celular. ¿Pero cómo sabe el número del taxista?



En otro, hecho para promocionar World of Warcraft, es el príncipe de la oscuridad -lo es desde 1979...



Endeble y terrible, desamparado y soez... Qué bien encarna Ozzy hoy la cultura del celular y los videojuegos.