Leo en Firmin de Sam Savage:
I hated most of all reading the inscriptions over his shoulder: "For my darling Peter on our fiftieth wedding anniversary" (in The Rubaiyat of Omar Khayyám), "This book was given me by dear dead Violet Swain when we were both seventeen" (in The Catcher in the Rye), ... "I live, I die; I lived, I am dead; I shall die, I will live" (in Kierkegaard's Fear and Trembling"). Dozens of these in every carload. It was obscene. They should have buried the books with their owners, like the Egyptians, just so people couldn't paw aver them afterward--given them something to read on the long ride through eternity.
Nunca había reparado en la obscenidad de leer dedicatorias ajenas. Pero es indudable. Hay, por lo menos dos o tres que me han sido hechas o que he hecho, que me avergonzaría que alguien más las leyera.
Además, apenas hace unos días me di cuenta que las copias que tengo del Indice del humanismo mexicano de Méndez Plancarte son del ejemplar que éste dedicó a José Gaos. La dedicatoria es muy formal, yo diría en extremo, pero me permite imaginar a los dos académicos, uno recién llegado de España, otro en un momento central de su carrera y más bien próximo a la muerte, recibiendo y entregando con cierta ceremonia el ejemplar que ahora está en la biblioteca de Investigaciones Filosóficas. Una mirada, pues, a una fracción de la vida de los otros, que dejó su huella en los caracteres extraños sobra la página impresa de un libro. Un libro además, que hoy está en un repositorio publico.
