Por una razón de diseño, que hace que el asiento sea completamente circular y no con una abertura al frente y que por lo tanto que todo el mueble mismo sea circular y no oval, dificulta ciertas operaciones, en particular cuando estas son simultáneas.
Pero ese no es el único problema. La cama es otro. Suelo dormir sobre camas duras. Pero esta no solo es blanda, sino que se inclina hacia los lados, cuando uno se desplaza hacia uno de ellos. Además, produce sonidos quejumbrosos todo el tiempo. Te puede imaginar entonces que dormir se ha vuelto un trabajo sobre todo de paciencia. Te acomodas, buscando quedar lo más centrado posible sin chocar contra tu mujer. Y luego, cualquier desplazamiento hacia el exterior o, incluso una vuelta simple para acomodar la cabeza del otro lado, tendrás que hacerla con mucho cuidado y una precisión milimétrica. De lo contrario, te verás precipitado hacia abajo, en medio de los más sonoros crujidos. Esto mismo, claro, hace difíciles otros ejercicios que tienen como territorio la cama, y que hemos tenido que mudar al suelo para no alertar demasiado a quienes viven a nuestro alrededor.
Si, son quejas de una cotidianidad que está comenzando a volverse rutinaria. Es difícil que no sea así. La emoción de los primeros días comienza a desvanecerse y lo que queda en realidad, es el paso de los días con una cierta regularidad en la costumbres. El ir a algunos espectáculos, los viajes a las afueras o a otras ciudades, todavía están en proceso de logística y de estudio: costo, horas de desplazamiento mejores opciones.
Solo así me explico –aunque sigo sin entenderlo- que no obstante no trasmitir en vivo la inauguración de las olimpiadas, la cobertura de los juegos olímpicos sea, simple y llanamente, perfecta. Y no me refiero a la transmisión continua, y en vivo, de las 10 de la noche a las 12 de la noche del día siguiente de los juegos, sino que si uno entra al sitio de la televisora que los trasmite, la NBC, uno pude, al fin, tener lo que desde hace más de cuatro años imaginábamos ya con Internet: acceso en vivo a la transmisión directa, sin locutores, pero con sonido ambiental, de todos y cada uno de los deportes de los juegos olímpicos. Yo, que he estado siguiendo por Internet los eventos de esgrima, me sorprendo de poder escoger incluso entre los tres o cuatro combates que hay simultáneamente. Y eso sin decir nada de todos los partidos del voleibol femenil, que además puedes seguir viendo en repetición.